China premia el enfoque. Es mejor elegir dos o tres regiones distintas que intentar cruzar todo el país.
Parte de tu curiosidad: comida, historia, artesanía, paisaje, diseño o vínculos familiares. Eso debe definir la ruta.
Deja espacio. Un desayuno en el mercado o una charla en un taller suele convertirse en el recuerdo principal.